La agricultura chilena enfrenta cada día mayores desafíos: suelos degradados, sequías prolongadas, aumento de la salinidad y sistemas productivos cada vez más exigentes. En este contexto, los ácidos húmicos y fúlvicos se han consolidado como herramientas fundamentales para mejorar la fertilidad del suelo y asegurar una agricultura sostenible.
🌱 Ácidos Húmicos en Chile: Clave para la Recuperación y Productividad de Nuestros Suelos
¿Qué son los Ácidos Húmicos?
Son compuestos orgánicos derivados de la Leonardita, una materia orgánica fosilizada. Los ácidos húmicos se caracterizan por ser moléculas de carbono de gran tamaño y alta estabilidad, que no se degradan fácilmente y que cumplen un rol esencial en la estructura y funcionamiento de los suelos agrícolas.
¿Qué aportan los Ácidos Fúlvicos?
A diferencia de los húmicos, los ácidos fúlvicos son moléculas más pequeñas, con alta movilidad y capacidad de penetración, que estimulan directamente el crecimiento radicular y la absorción de nutrientes.
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Beneficios Comprobados en la Agricultura Chilena
1- Mejora de la estructura del suelo
Incrementa la porosidad, aireación y retención de agua.
Fundamental en suelos arcillosos (mejor drenaje) y arenosos (mayor retención hídrica).
Impulso a la vida microbiana
Entregan carbono y oxígeno que favorecen la actividad de microorganismos beneficiosos.
Optimización del uso de nutrientes
Aumentan la Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC), mejorando la eficiencia de fertilizantes.
Reducción de la salinidad
Corrigen problemas de exceso de sales en suelos agrícolas.
Plantas más sanas y productivas
Promueven raíces más desarrolladas y cultivos más resistentes al estrés climático.
El Caso de Chile Con más de 4,600 km de extensión y una gran diversidad de climas y suelos, Chile enfrenta realidades agrícolas muy distintas: En el norte, la lucha contra la salinidad y la escasez de agua. En la zona central, la exigencia de altos rendimientos frutícolas y vitivinícolas. En el sur, la conservación de suelos volcánicos y su alta productividad natural. En todos estos escenarios, los ácidos húmicos se convierten en aliados estratégicos para mantener la vida fértil de los suelos.